El estado de los plásticos: lo que la ONU señala sobre la avalancha del plástico en las sociedades
Entre los materiales que están más presentes en el día a día de los consumidores y que se han convertido en uno más de los lastres que debe afrontar el medioambiente, se encuentra el plástico. El plástico, tal y como hoy se conoce, es un invento muy reciente. El desarrollo del plástico moderno empieza a principios del siglo XX y la popularización de su uso arranca tras la II Guerra Mundial, cuando se comenzó a producir de forma masiva y a bajos precios. El plástico no sólo era resistente, sino que también era barato. Sumaba dos características cruciales para convertirse en algo muy atractivo y entrar en los hogares de todo el mundo.
Su uso ha llegado desde entonces a muchas y muy variadas funciones, tanto que es prácticamente imposible vivir en un mundo en el que de una manera o de otra el plástico no esté presente. Sin embargo, esta presencia ubicua impone a su vez ciertos problemas. El plástico es demasiado resistente y tarda muchos años en biodegradarse, lo que hace que su uso tenga un impacto directo en la naturaleza.
El informe El estado de los plásticos, elaborado por la ONU, permite descubrir el estado de las cosas y, de sus conclusiones, extraer unas cuantas lecciones sobre lo que se debería hacer con respecto al plástico.

Se está abusando del plástico de usar y tirar

Los números del plástico y de su uso global son abrumadores. Las conclusiones del informe lo dejan claro: se está usando muchísimo plástico y este tiene una vida útil muy efímera.
La producción de plástico desde 1950 ha conseguido superar a la de los demás materiales y, lo que hace que el dato sea todavía más preocupante, la mayoría del plástico está pensado para que los consumidores lo usen y luego se deshagan de él. No hay más que pensar en la cesta de la compra con la que se vuelve del supermercado para visualizarlo. Todo viene empaquetado con plásticos que los consumidores no podrán volver a usar. Solo el 9% del plástico producido en el mundo se ha reciclado. El resto se acumula entre la basura o se ha acabado colando en el medioambiente, como demuestran las grandes islas de residuos que flotan a la deriva en los océanos.
El coste de esta realidad es muy alto para el medioambiente, pero también tiene un impacto directo en la economía. Algunos estudios señalan que las industrias del turismo, la pesca y el transporte pierden –y solo en la región Asia-Pacífico– 1.300 millones de dólares cada año por su culpa. Otro dato: solo en limpiar de plásticos las playas, Europa gasta cada año 630 millones de euros.
Además, la situación es todavía más compleja, porque las perspectivas para el futuro inmediato no son muy halagüeñas. Las sociedades seguirán empleando el plástico de forma masiva. De hecho, las expectativas son las de que en la próxima década se dispare aún más la producción de plástico.  La ONU estima que en 2050, si se sigue al ritmo al que se va, los vertederos y el océano acumularán 12.000 millones de toneladas de plástico.

Potenciar las alternativas y el reciclaje

Esta situación está creando un contexto en el que a los ciudadanos, los gobiernos y las empresas no les quedará más remedio que actuar. Tendrán que posicionarse de un modo claro frente al plástico y potenciar el uso de alternativas o de su reciclado.
Acciones como la normativa que desde hace unos meses prohíbe la entrega gratuita de bolsas de plástico en los comercios en toda la Unión Europea o la prohibición de su fabricación y uso (como ocurre en Ruanda o Kenia) crean marcos legales que limitan la incorporación de más plástico al ya en circulación. Algunas empresas, desde tecnológicas como Samsung a de alimentación como Starbucks, han eliminado o planean hacerlo el plástico de algunos de sus elementos, como el packaging.
Pero estas iniciativas no son las únicas que deben ponerse en marcha. Como recuerdan en el informe de la ONU, "no es posible ni deseable eliminar todo el plástico de la sociedad". El plástico seguirá estando presente y continuará también siendo necesario. En el futuro, tanto el más lejano como el más inmediato, habrá que reducir su uso lo más que se pueda y, sobre todo, habrá que reciclar la mayor cantidad de plástico posible.
Esos miles de millones de residuos plásticos que se estima que se crearán de aquí a 2050 no deben acabar en el océano o un vertedero, sino en un proceso de reciclado. 
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