Alianzas globales para potenciar el reciclaje de residuos plásticos

por | Oct 28, 2020 | Blog, Optical Sorting | 0 Comentarios

¿Sabías que, según datos de World Population Review, China es el país que más residuos plásticos genera, con 59 millones de toneladas por año? Le sigue Estados Unidos, con 37’8 millones y Alemania, con 14’4.

Las cifras hablan por si solas y con ellas se puede deducir – sin necesidad de más datos – que existe un problema de sobreproducción (algo sobre lo que ya se alerta desde hace años). Pero, más allá de ello, en los últimos años se ha tomado consciencia de lo que realmente suponen esas cantidades que acaban convirtiéndose en residuos plásticos. Además de la necesidad de aumentar la tasa de reciclaje y reutilización, el vertido de plásticos a los océanos y cómo éstos se van convirtiendo en microplásticos contaminantes.

Detrás de una gran cifra hay un asunto mucho mayor y preocupante que requiere una acción conjunta y firme, coaliciones entre distintos actores dentro de un mismo país, alianzas a nivel internacional y decisiones en las altas esferas gubernamentales. En este artículo, recogemos algunos de los movimientos que se han producido en este sentido.

 

Cloma: la alianza empresarial japonesa para limpiar los océanos de plásticos

En 2019, la creación de Cloma en Japón fue una noticia destacable en términos medioambientales a nivel mundial. Varias compañías japonesas de distintos sectores y dimensión se unían en esta alianza para tratar de cumplir el objetivo conjunto de reciclar el 100% de los residuos plásticos que generan todos sus socios en 2050. Dentro del plan, se concretaban objetivos de reducciones de producción y acciones de recogida de la basura plástica que se arrojan y almacenan en los mares y océanos del planeta.

La dimensión de la noticia no sólo venía dada por algunas de las grandes empresas que se unían a Cloma, como Seven & I Holdings (7-Eleven), la marca cosmética Shiseido o la gran compañía de comercio general Itochu. La importancia del movimiento recaía también en el hecho de que se produjera en el segundo país que más material plástico arroja a los océanos. Hacía apenas un año – en 2018 – que Japón había sido uno de los dos socios del G-7 que se negó a suscribir los objetivos de reducción el uso de plásticos para 2040. Aunque la realidad de que prácticamente todos los productos de consumo japoneses se protejan con envoltorio plástico llevaran a pensar que el posicionamiento del país nipón debería de haber sido el contrario.

La alianza empresarial nació de la necesidad de aunar esfuerzos que hasta entonces hacían las empresas en solitario. Y, aunque los últimos movimientos del gobierno de Japón hacían pensar que era una de esas misiones casi imposibles, en su corto tiempo de vida Cloma ya ha conseguido el apoyo del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) japonés.

 

Una coalición global para reducir el uso de plástico

¿Realmente es sorprendente que Japón empezara a virar casi repentinamente de postura? ¿Cómo, tras la decisión tomada en el G-7, Cloma ha podido ser aceptada con celeridad como interlocutor y es ya un lobby influyente? En realidad, el misterio se resuelve rápido: los movimientos para sortear las trabas que se han ido poniendo a la transición verde y a la solución de problemas concretos, como el que representa el exceso de residuos plásticos, han ganado mucha fuerza. ¿Se atreverá alguien a quedarse atrás?

A nivel global, por ejemplo, la Plastic Pollution Coalition une a más de 1.200 organizaciones, empresas y líderes de opinión en 75 países que trabajan por un mundo libre de contaminación plástica y su impacto tóxico en humanos, animales, vías fluviales, océanos y el medio ambiente.

Dicha alianza actúa para conseguir “un mundo libre de contaminación plástica” en el que individuos, empresas, ONGs y gobiernos aporten su grano de arena. A través de sus acciones, la coalición actúa para acercarse al escenario del desperdicio zero, reducir la generación de plásticos de un solo uso, impulsar la demanda de soluciones sistémicas y exigir el cumplimiento de las regulaciones, la legislación y las prácticas de una economía circular.

Pero lo que verdaderamente ha inquietado a una potencia como Japón no ha sido una gran coalición internacional de empresas, sino la anticipación de otros países u organizaciones gubernamentales.

 

Europa y su estrategia para ser una Economía Circular

Un claro ejemplo es el de la Unión Europea (UE), que ha acabado de apuntalar sólidas iniciativas estratégicas para avanzar hacia la transición energética y las emisiones cero para acabar culminando un cambio de modelo económico.

Europa ha decidido apostar por la Economía Circular y la publicación del informe “La economía circular de los plásticos – Una visión europea” en junio de 2020 sienta uno de los pilares para dar un gran paso hacia ella. Y el plan europeo, en concreto, va mucho más allá de lo que a plásticos se refiere. En 2019, ya presentó el Pacto Verde Europeo con el objetivo de liderar la economía verde del futuro.

La Emergencia Climática ya estaba decretada antes de la pandemia de la COVID-19. El proceder de la UE ejemplifica cómo la aparición de esta ha acelerado las decisiones para iniciar el cambio que hacía tiempo que se demandaba. Ahora ya es imprescindible. Las coaliciones no son nada nuevo, pero quizás más necesarias que nunca. Si un país como Japón ha necesitado este tipo de empujón, hace deducir que aún quedan aliados por sumar.

En PICVISA diseñamos, desarrollamos y producimos equipos de selección y clasificación para materiales valorizables, entre ellos, los plásticos. Un paso clave para este ansiado nuevo modelo. Nuestro catálogo incluye soluciones de separación óptica, robótica, inteligencia artificial y deep learning.

La innovación es valor insignia de PICVISA, donde trabajamos por el desarrollo y optimización continua de estas tecnologías para ofrecer la mejor solución a nuestros clientes en un entorno de cambios constantes.

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