Habiendo entrado ya en la segunda década de los 2000, hemos comprobado de sobras cómo la tecnología ha cambiado la forma en la que nos comunicamos, trabajamos, aprendemos… directamente, cómo vivimos. En los inicios de la historia de Internet, existía la creencia que sólo ciertos sectores podrían digitalizarse, pero esta visión se ha desmoronado por completo.

El primer paso fue conseguir que todo el mundo (las personas) estuviera conectado y, en la actualidad, se trabaja y avanza para que todo esté conectado. Nos referimos al Internet de las Cosas (IoT, po sus siglas en inglés), que está remodelando los distintos sectores e industrias. Sí, también el de la gestión de residuos y el reciclaje.

 

¿Qué es el Internet of Things (IoT), exactamente?

El concepto de Internet of Things hace referencia a la interconexión de distintos dispositivos y objetos cotidianos a través de Internet. Fue propuesto en 1999 por Kevin Ashton, pero, más de 20 años después, aún sigue en proceso de consolidación.

Más allá de ordenadores, tablets y teléfonos móviles, la conexión llega a los electrodomésticos (televisores, frigoríficos, lavadoras…), sistemas de domóticaautomóviles, sistemas de seguridadmaterial sanitario o maquinaria industrial.

Cada uno de los dispositivos conectados (etiquetados también como “inteligentes”) es capaz de generar datos de toda su actividad, registrarlos y enviarlos i recibirlos a o de otros dispositivos (intercambiarlos) a tiempo real. Unos datos que, tratados, llegan a suponer un gran avance en cuanto a eficiencia y resultados de la operación de cada uno de los objetos, que, incluso, pueden llegar a realizar acciones sin ayuda humana a partir de la interpretación automática.

 

¿Qué puede aportar el IoT a la gestión de los residuos y reciclaje?

Imaginemos que todos y cada uno de los “actores” de la cadena de gestión de residuos y reciclaje estuvieran conectados entre sí y ser “inteligentes”. Vehículos autónomos, contenedores, software y aplicaciones para llegar hasta el usuario final y permitir la interacción total…

Enumerando todos estos aspectos, rápidamente se entiende que, de primeras, la llegada e implementación del Internet of Things supone unos gastos notables. No obstante, la creación de un ecosistema de gestión de residuos y reciclaje totalmente inteligente presenta oportunidades que hacen que las grandes inversiones valgan la pena, como, por ejemplo:

  • La optimización del capital humano, pudiendo asegurar que los empleados trabajan en las tareas pertinentes en el momento adecuado.
  • Mejorar la ruta de los vehículos recolectores, pudiendo llegar a disminuir la recolección innecesaria de basura y reciclaje.
  • Responder a imprevistos y necesidades inesperadas de manera más rápida.
  • Alinear mejor las estrategias diarias con las realidades operativas de la comunidad.

 

Está pasando: aplicaciones del Internet of Things en la gestión de residuos

Aún con novedades y avances por llegar, el IoT ya está transformando y mejorando efectivamente las operaciones de gestión de residuos. La introducción de la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID) permite el rastreo de los vehículos, las rutas de recolección se están optimizando…

La tecnología ayuda a llegar donde los humanos no pueden. Recientemente, una empresa europea ha presentado un “contenedor de residuos inteligente” que es capaz de identificar y clasificar los residuos en hasta cuatro categorías: vidrio, papel, plástico y metal. Una “misión” en la que la mayoría de las personas comenten algún que otro error. Estos contenedores comprimen los desechos y la empresa recolectora puede comprobar los niveles de cada tipo y organizar su recogida con un horario más eficaz y unas rutas más eficientes. Y podrá hacerlo con unos camiones que están cada vez más conectados, con sistemas telemáticos avanzados de rastreo y mantenimiento predictivo que evitará largos tiempos de inactividad en caso de avería.

Con estos y otros avances, el Internet of Things (IoT) es, en definitiva, el pilar fundamental para que un sistema de gestión de residuos inteligente (Smart Waste Management) y todo lo relacionado con las Smart Cities – incluso el propio concepto de ciudad inteligente – sea posible. Su aplicación progresiva aumentará la productividad y ahorrará costes, a la vez que nos hará avanzar hacia el futuro sostenible que anhelamos.

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