Tras la reunión del consejo de ministros del domingo 29 de marzo, quedó aprobado el Real Decreto Ley que regula el permiso retribuido recuperable para las personas trabajadoras de los servicios no esenciales. Se entraba en una fase aún más severa del plan de actuación para solventar la crisis sanitaria provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 en España, en la que quedaban concretados qué servicios se consideraban esenciales para la sociedad. La gestión de residuos y actividades de descontaminación se encontraban entre ellos.

 

En línea con las recomendaciones de la ONU

En el punto 18 del anexo del Real Decreto, se leía que no resultaba de aplicación el permiso retribuido recuperable a los trabajadores que prestaran “servicios de limpieza, mantenimiento, reparación de averías urgentes y vigilancia”, así como los “servicios en materia de recogida, gestión y tratamiento de residuos peligrosos, residuos sólidos urbanos, peligrosos y no peligrosos, recogida y tratamiento de aguas residuales, actividades de descontaminación y otros servicios de gestión de residuos y transporte y retirada de subproductos o en cualquiera de las entidades pertenecientes al Sector Público, de conformidad con lo establecido en el artículo 3 de la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público”.

De esta manera, se seguía la sugerencia a los gobiernos plasmada en un comunicado del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente(PNUMA), en el que se pedía a éstos que consideraran la gestión de residuos “un servicio público urgente y esencial en el marco de la pandemia del COVID-19 con el fin de minimizar posibles impactos secundarios sobre la salud y el medio ambiente”. Unas medidas de gestión, se añadía, que debían abarcar “todos los tipos de residuos en el reciclaje, incluidos los médicos, domésticos y peligrosos”.

 

Los residuos médicos

A través de este comunicado, la ONU remarcaba cómo, durante un brote pandémico como el actual, se generan distintos residuos médicos tanto no infectados, como peligrosos (mascarillas, guantes y otros equipos de protección infectados). Una gestión inadecuada de ellos podría desencadenar “un efecto rebote y otras consecuencias en la salud humana y el medio ambiente”. En este sentido, la gestión y reciclaje de los residuos domésticos también juega un papel crucial durante la emergencia del COVID-19, ya que en las casas también se están desechando materiales médicos como mascarillas, guantes, medicamentos usados o vencidos, entre otros artículos que pueden estar contaminados. Todos ellos deben almacenarse aparte de los otros tipos de residuos domésticos comunes para que puedan ser recolectados de forma adecuada.

 

La industria del reciclaje en la crisis del COVID-19

En relación con los residuos domésticos en la situación de confinamiento por el coronavirus se están recolectando varios datos, como el que indica que el reciclaje de briks, plásticos y metales en los contenedores amarillos ha incrementado en un 15% desde que se declarara el estado de alarma el 14 de marzo.

Al mismo tiempo, según la información de más del 80% de las plantas de selección de toda España, se ha observado un descenso de los residuos de papel y cartón (contenedor azul) y restos (contenedor gris). Una tendencia que encaja con el parón de la actividad económica en todo el país, teniendo en cuenta los grandes volúmenes de este tipo de desechos que generan sectores como la hostelería o el resto de sector comercial.

Justamente, desde el inicio de la crisis del COVID-19 en Europa, las organizaciones del sector del reciclaje han estado reclamando a las distintas autoridades de la UE y Estados miembros que se reconociera su condición de actividad esencial y crítica. Alegan que, además del beneficio para la salud y el medio ambiente que suponen, desempeñan un papel clave en el suministro de materias primas fundamentales para varios sectores que también mantienen su actividad.

 

Recogida selectiva de los residuos

Tanto la Confederación Europea de Industrias de Reciclaje (EuRIC) como la Federación Mundial de Industrias del Reciclaje (el Bureau of International Recycling, BIR) trabajan sin cesar para conseguir medidas que sostengan a una industria que nota los efectos del coronavirus desde hace semanas.

En España, siguiendo las indicaciones del gobierno, los ayuntamientos están garantizando la recogida selectiva de los residuos para su posterior reciclaje, gestionando de manera totalmente automatizada y separada aquella basura procedente de hogares con algún miembro en cuarentena o infectado por el Covid-19 y priorizando la seguridad de los empleados de las plantas.

En una línea similar, desde el inicio de estas circunstancias excepcionales, la dirección y equipo humano de PICVISA trabaja para aportar su experiencia y esfuerzo para que la actividad de la empresa se desarrolle en las mejores posibles y se mantengan unos resultados proporcionales a los que podrían esperarse en una situación normal.

Que la pandemia mundial del COVID-19 ha transformado la sociedad (al menos por el momento) es ya una obviedad. Que, de solventarse, algunos cambios serán permanentes, está a estas alturas, por lo general, bastante asimilado. Lo que es 100% seguro es que la nueva realidad a desembocado en un aprendizaje diario y, en ella, comprobamos cómo la gestión eficaz de residuos resulta clave para el buen funcionamiento de todo el sistema, tanto a nivel operativo como de bienestar.