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Innovación público-privada para la sostenibilidad del packaging alimentario

por | Oct 21, 2022 | Reciclaje por sectores | 0 Comentarios

EL PACKAGING ALIMENTARIO: REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR

El futuro de la industria del packaging alimentario, que se dio cita en Lisboa el pasado septiembre en el Sustainable Packaging Summit, se dibuja en clave de economía circular. La presión política y normativa de la Unión Europea y la cada vez mayor consciencia medioambiental de los consumidores la están llevando a seguir el camino marcado por las tres palabras que definieron el movimiento ambiental en los años 80 y 90: reducir, reutilizar, reciclar. Un camino que en el siglo XXI se traduce en la aceleración de la transición hacia envases alimentarios más sostenibles y en el desarrollo e implementación de nuevas estrategias de investigación e innovación.

Este es el camino por el que transita la Plataforma de Especialización Inteligente de Alimentación y Packaging (Smart Specialisation Platform), impulsada por la Comisión Europea y el Packaging Cluster, en el que participan 22 clústeres de 11 países. Los principales objetivos de esta plataforma son reforzar la competitividad empresarial con la mejora de la eficiencia de los procesos productivos; consolidar Europa como polo de conocimiento; y potenciar actividades económicas emergentes a partir de la investigación, la creatividad y la innovación.

Uno de los ámbitos en el que la innovación será crucial es, precisamente, el reciclaje de envases alimentarios. En este ámbito específico, el cambio sistémico solo será posible a través de la colaboración público-privada, que se traduce en alianzas entre marcas, empresas de gestión de residuos, autoridades locales y empresas tecnológicas. Estas asociaciones estratégicas son esenciales para futuras inversiones en nuevas tecnologías de reciclaje que permitan hacer avanzar al sector en el camino de la sostenibilidad.

 

ALIANZAS PÚBLICO-PRIVADAS

Un buen ejemplo de estas asociaciones entre el sector público y el sector privado es la colaboración de la Generalitat Valenciana y la multinacional Nestlé para recuperar y reciclar envases plásticos, principalmente cápsulas de café, una de las bebidas más consumidas del planeta. En España, 7 de cada 10 españoles utiliza cápsulas de café a diario y, a nivel mundial, cada minuto se producen 39.000 cápsulas, el 70% de las cuales acaba en vertederos, convirtiendo el consumo de esta popular bebida en un auténtico problema medioambiental.

El acuerdo de colaboración incluye la instalación de un robot de inteligencia artificial ECOPICK de PICVISA en la planta de selección de envases ligeros de Picassent, situada al sur del área metropolitana de la ciudad de Valencia. El objetivo de esta iniciativa es separar y clasificar los residuos plásticos de pequeño tamaño susceptibles de ser reciclados. En este caso, cápsulas de café de plástico, tapones de plástico y envases y tapas de yogur, que se derivarán a las plantas de tratamiento y reciclaje para convertirlos en un nuevo recurso y favorecer un sistema sostenible que contribuya a una economía más circular.

 

RECUPERACIÓN Y RECICLAJE DE ENVASES

Para que estos ejemplos y otros similares sean generalizables y replicables en todo tipo de residuos de envases alimentarios, la innovación tecnológica también tiene que incidir en el diseño, para que estos envases sean totalmente reciclables y reutilizables. Por un lado, el packaging alimentario debe cumplir una larga lista de requisitos (separabilidad, limpieza, etiquetado y coloración). Por otro lado, también hay que introducir en el diseño criterios de reutilización, utilizando materiales más resistentes que soporten el lavado y la esterilización.

Aumentar la reutilización de los envases alimentarios es una batalla imprescindible para optimizar los recursos y reducir drásticamente la generación de residuos. Algunos sectores, como el de la cosmética y cuidado del hogar, han apostado por el concepto de reutilización-recarga con envases preparados para un uso repetido y prolongado. Un ejemplo lo encontramos en Noruega, donde la marca Orkla ha desarrollado un envase de recarga sostenible para sus productos de jabón líquido y detergente para ropa.

 

INNOVACIÓN Y NUEVOS MATERIALES DE PACKAGING

La sostenibilidad de los envases alimentarios también pasa por la innovación a través del uso de nuevos materiales. Una tendencia al alza es el uso de bioplásticos para reemplazar los plásticos basados en combustibles fósiles. Y otra es la utilización del papel como sustituto ideal de los envases de plástico, mejor incluso que los bioplásticos. Ambas opciones, sin embargo, generan problemas de materias primas para su fabricación, como la ausencia de suficientes cultivos (bioplásticos) o la desforestación y colapso de las instalaciones de reciclaje (papel). En PICVISA, trabajamos desde nuestro Test Center para que las empresas que desarrollan nuevos materiales puedan probar su reciclabilidad en una planta a escala real donde se recrean todas las condiciones necesarias, actuando como laboratorio de ensayos, para perfeccionar el resultado.

Un claro ejemplo es el caso de Vibrantz, que ha desarrollado un pigmento aplicable a los envases negros, un caso particular por la gran dificultad en su recuperación debido a las características únicas de este color que lo hacen indetectable para las tecnologías de visión óptica.

 

Las dos opciones de nuevos materiales que sí que están funcionando son la utilización de envases monomateriales y con mayor porcentaje de contenido reciclado. De esta manera se pretende reducir el volumen de envases laminados y compuestos de múltiples materiales del mercado, que constituyen uno de los mayores obstáculos para lograr la reciclabilidad. En este sentido, la multinacional italiana Barilla ha extendido los envases 100 % reciclables a toda Europa tras una prueba exitosa en el Reino Unido, eliminando los plásticos y utilizando exclusivamente cartón procedente de bosques gestionados de forma responsable.

Otras iniciativas similares son, por ejemplo, las nuevas cápsulas lavavajillas 100% reciclables de Finish Powerball Quantum (Reckitt Benckiser) o los envases para detergentes de la marca noruega Maskinrens elaborados a partir de redes de pesca recicladas. También hay proyectos que avanzan en la creación de bolsas monocapa 100% reciclables, películas bioplásticas que se degradan 20 veces más rápido que las convencionales, recipientes de PET transparente, liviano y 100% reciclable, o tapas de yogur aptas para lavavajillas y reciclables.

Por otro lado, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente pretende, con la vista puesta en 2025, eliminar los envases innecesarios, reutilizar los envases cuando corresponda y crear envases 100% reutilizables, reciclables o compostables. Los firmantes de este acuerdo representan al 20% de todos los envases de plásticos producidos a nivel mundial. Entre ellos figuran, por ejemplo, Walmart, Nestlé o Coca-Cola. Esta compañía trabaja, por ejemplo, para que el 100% de sus envases sean reciclables en 2025 y para que el 50% del material utilizado para fabricar sus envases sea reciclado en 2030.

 

BLOCKCHAIN Y TRAZABILIDAD

La circularidad del sector del packaging alimentario no se limita, sin embargo, a la mejora de los procesos de reciclaje, la reducción y, en última instancia, la eliminación de los envases como vía para minimizar el impacto ambiental de los mismos. La firma Bakkafrost (Islas Feroe), acuicultura, ha desarrollado su propia línea de fabricación de packaging añadiendo un sistema de codificación e impresión láser, con el que logra una trazabilidad integral que, a la vez que genera valor de marca, conecta la fabricación y la comercialización de sus productos con la recogida y reciclajes de estos embalajes.

 

En esta trazabilidad de los residuos juega un papel fundamental la gestión de los datos, un punto que creemos clave en PICVISA y para el cual desarrollamos nuestro analizador de flujo ECOFLOW, que, basado en inteligencia artificial, permite la recolección de imágenes, el procesado de datos y la visualización de estos. La utilización de sensores, inteligencia artificial, blockchain y deep learning permite analizar, de forma rápida y precisa, la trazabilidad de los residuos para ser reutilizados, reciclados o recuperados, favoreciendo el proceso de transición a una economía circular. Utilizando la tecnología Blockchain y sumando el analizador ECOFLOW de PICVISA, nuestra plataforma DATA+ permite lograr la trazabilidad de los residuos procesados, además de hacer un seguimiento en tiempo real del funcionamiento de la planta. Una herramienta, en definitiva, que puede ayudar al sector del packaging alimentario a avanzar hacia la cada día más necesaria sostenibilidad de los envases alimentarios y hacia la evolución de la industria actual a la industria 5.0.

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