Europa presentó en 2019 el Pacto Verde Europeo con el objetivo de liderar la economía verde del futuro. Esta hoja de ruta recoge una serie de acciones orientadas a impulsar el uso eficiente de los recursos, proponiendo una profunda transformación del modelo económico, pasando de un modelo de economía lineal a otro de Economía Circular.

En palabras del VP ejecutivo responsable del Pacto Verde Europeo, Timmermans, ‘la Economía Circular es el camino para conseguir una economía competitiva y climáticamente neutra de consumidores empoderados’. Pero ¿en qué consiste la Economía Circular?

 

La economía circular

La economía circular es un sistema de aprovechamiento de recursos basado en las 7Rs: Reciclar, Rediseñar, Reducir, Reutilizar, Reparar, Renovar y Recuperar. El nuevo modelo persigue implantar una economía basada en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, produciendo bienes, servicios y nuevos modelos de negocio, a la vez que se reduce el consumo y desperdicio de materias primas y recursos energéticos.

Un aspecto importante dentro de la Economía Circular es la reutilización de los residuos como materia prima secundaria en un cirulo virtuoso, donde a la vez que se reducen los residuos también lo hace la extracción de materias primas. En este cambio, el sector medioambiental en general y la gestión de los residuos en particular tienen un rol clave. 

 

Plan de Acción para la Economía Circular

La Comisión Europea acaba de publicar su nuevo Plan de Acción para la Economía Circular (marzo 2020), en el que propone:

  • Garantizar que se produzcan menos residuos, priorizando la reducción y reutilización de los materiales antes de su reciclado. La Comisión legislará para asegurar que los productos vendidos en la UE duren más, sean más fáciles de reutilizar, reparar y reciclar, e incorporen en la medida de lo posible material reciclado. Algunas acciones: restringir los productos de un solo uso, hacer frente a la obsolescencia programada, prohibir la destrucción de bienes duraderos que no hayan sido vendidos (por ejemplo, prendas de ropa de colecciones que pasan de moda).
  • Garantizar que todos los envases de la UE sean reutilizables o reciclables de aquí a 2030, reforzando la responsabilidad ampliada del productor. Ponen el foco en los sectores que hacen un uso intensivo de recursos y que tienen un elevado potencial de circularidad: electrónica y TIC, baterías y vehículos, envases y embalajes plásticos, el sector textil o el de la construcción.
  • Empoderar al consumidor. La información es poder, por tanto, se promoverá la información fidedigna sobre aspectos como la reparabilidad y la durabilidad de los productos. También se propone que los consumidores pueden acogerse a un verdadero «derecho a reparación».

 

Revolución se escribe con ‘R’ de Reducir, Reutilizar y Reciclar

Europa genera alrededor de 2,5 millones de toneladas de residuos al año –son datos de 2016, los más recientes-. En los últimos años, la Comisión Europea ha promovido diversas políticas y normativas, a la vez que ha impulsado la investigación e innovación, así como las inversiones y financiación de proyectos y acciones que respaldan la Economía Circular.

Del mismo modo, en España, se han puesto en marcha una amplia variedad de iniciativas administrativas, empresariales y sociales, en línea con lo marcado por la Unión Europea. Ya en 2015 se presentó el ambicioso Plan de Acción de la Economía Circular y, más recientemente, se ha aprobado el plan de Estrategia Española de Economía Circular 2030, que marca objetivos para esta década.

No obstante, según el segundo informe de ‘La Economía Circular en España’, realizado por la Fundación COTEC, la transición hacia un modelo de producción y consumo más sostenible no avanza con la suficiente celeridad. La situación actual sigue constatando la baja separación de los residuos, con altos niveles de residuos depositados en vertedero -el 57% de los residuos municipales, frente al 25% del promedio de la UE- y bajas tasas de reciclaje -33,5% en España, y 46,5% en la UE-, lo que supone un gran reto para alcanzar los nuevos objetivos fijados por la Unión Europea a medio y largo plazo, que implican llegar al 65% de reciclaje de residuos municipales en el año 2030 y reducir el vertido al 10%.

 

Mejorar el reciclaje, pieza fundamental de la economía circular

El aumento y la eficiencia del reciclaje es parte fundamental e imprescindible de la transición hacia una Economía Circular, e implica tanto a individuos de forma particular como al sector privado -empresas e industrias de distintos ámbitos y sectores- y al sector público -administraciones-.

En la economía circular cobra un especial protagonismo la gestión de residuos y el reciclaje. No obstante, ya no se trata únicamente de gestionar más cantidad de residuos sino de hacerlo de la mejor manera posible. Para lograrlo, desde sus inicios las plantas de reciclaje han apostado por la automatización de tareas repetitivas de selección y clasificación de materiales, contando siempre con la ayuda de operarios. Actualmente, la aplicación de la Inteligencia, la Visión Artificial y la robótica permite realizar esas mismas tareas, y algunas más complejas como recopilar datos y analizarlos para ayudar en la toma de decisiones para la mejora de los procesos de reciclaje, sin necesidad de intervención de los operarios.

 

Robótica inteligente, una apuesta de valor añadido

En los últimos años las plantas de reciclaje están apostando por la robótica inteligente, lo que les permite clasificar mejor y con mayor calidad todos los residuos. La utilización de robots inteligentes aporta no solo beneficios para el medio ambiente, facilitando el reciclaje para poder dotar de una segunda vida a productos que de otra forma acabarían en un vertedero, sino también un ahorro económico para los distintos actores que intervienen en la cadena de reciclaje (empresas recolectoras, recicladoras, gobiernos locales…).

Paradójicamente, a pesar de la inversión inicial que supone la implementación de robots inteligentes en las plantas, el payback de la instalación de este tipo de unidades está entre 2 y 3 años, por tanto, el beneficio económico para las plantas es evidente.

 

Apostamos por los separadores ópticos inteligentes

Los 15 años de experiencia de PICVISA en el sector del reciclaje han facilitado que nuestra primera unidad robótica inteligente esté dirigida a la mejora de la productividad en este sector. ECOPICK es un robot basado en Inteligencia Artificial (IA) que reconoce y clasifica una amplia variedad de objetos sobre una cinta transportadora, sustituyendo las tareas realizadas habitualmente por un triador manual. Sus tareas de clasificación de residuos consisten en la realización de control de calidad de materiales, pero también la extracción automatizada de materiales valorizables contenidos en el flujo de “rechazos” conducidos a cabina a través de una cinta de transporte.

En PICVISA nos sentimos orgullosos de impulsar innovaciones tecnológicas para mejorar el reciclado de plástico y vidrio con el fin de alargar su vida tantas veces como sea posible -infinitas en el caso del vidrio-. Nuestra misión es conceptualizar, desarrollar y producir equipos de selección y valorización para materiales que puedan ser reciclados o reutilizados.

Nuestros separadores ópticos ECOGLASS y ECOPACK, y el robot inteligente ECOPICK, son soluciones imprescindibles para mejorar la productividad de cualquier planta de reciclaje moderna.

Con nuestra aactividad contribuimos a que los países donde estamos presentes a nivel nacional e internacional alcancen los retos marcados por la Comisión Europea y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por Naciones Unidas.

Si queréis saber más acerca de alguna de nuestras soluciones, no dudéis en contactarnos.