INNOVACIÓN TECNOLOGICA EN RECICLAJE PARA EL NUEVO MODELO SOSTENIBLE DE LA INDUSTRIA TEXTIL

por | Feb 25, 2022 | Reciclaje de otros materiales | 0 Comentarios

Europa genera más de 16 millones de toneladas anuales de residuos textiles; el 73% acaba incinerado o en vertederos y apenas se recicla el 1%. Unas cifras que hacen de la industria textil una de las menos sostenible del planeta. Es evidente pues, que el reciclaje textil tiene un papel fundamental en la minimización y optimización de la gestión global de residuos. En este sentido, la futura Ley de Residuos, transposición de una directiva europea, en lo referente al sector textil, prohibirá destruir tejidos y obligará a reutilizarlos. La norma pretende fomentar una industria menos contaminante con la creación de una ecotasa. Entrará en vigor este primer trimestre de 2022.

 

NUEVA LEY DE RESIDUOS

La industria textil había quedado, hasta ahora, al margen de las regulaciones y normativas ecológicas. La Ley de Residuos y Suelos Contaminados, a punto de aprobarse, marcará un antes y un después para esta industria. De esta manera, los fabricantes no podrán destruir las prendas sin vender y deberán pagar por reciclar sus residuos. Un proceso que será muy similar al que se realiza hoy en día con los envases de vidrio y que contaría también con una entidad similar a Ecoembes. Esta entidad sería la responsable de obligar a pagar a quienes contaminen a través de la figura de la responsabilidad ampliada del productor (RAP). Estas restricciones requerirán la creación de un circuito de recogida y selección de materiales para su posterior reciclaje.

Una de las consecuencias de la aplicación de esta nueva ley podría ser el encarecimiento del precio de la ropa cuando los fabricantes apliquen al consumidor final el coste del reciclaje de las prensas que no vendan. La ley también contempla unos objetivos mínimos de reciclado, lo que obligará a los fabricantes a diseñar las prendas con criterios que faciliten su reciclaje como, por ejemplo, evitando en lo posible la mezcla de fibras o los adornos plásticos. Por otro lado, a nivel europeo se trabaja también en la creación de un etiquetado y certificación comunes para que el consumidor pueda conocer y comparar la sostenibilidad de la ropa que compra.

 

HACIA UN SECTOR MÁS SOSTENIBLE

Esta nueva normativa pretende que Europa y España aprueben el reciclaje textil. El último informe de Modare desvela que nuestro país está muy lejos de las cifras de reciclaje previstas para 2025. Así, la Unión Europea acordó que, en 2025, al menos el 55% de los residuos domésticos, entre los que figura los textiles, fueran reutilizados o reciclados. Un porcentaje que aumentará al 60% en 2030 y al 65% en 2035. El 31 de diciembre de 2025, además, la recogida separada de textil será obligatoria. España, sin embargo, solo recicla actualmente el 35% de los residuos domésticos, porcentaje que en el ámbito textil apenas llega al 12% de los residuos que se generan anualmente y unas 900.000 toneladas de residuos acaban en los vertederos.

Para cumplir estos objetivos europeos de sostenibilidad textil, nuestras ciudades tendrán que implementar nuevos sistemas de recogida selectiva y selección de residuos textiles (al estilo de lo que ya ocurre actualmente con la recogida y selección de envases, papel, cartón y vidrio) para su posterior reciclaje. En este esquema, nuestra tecnología puede jugar un papel clave para hacer realidad el objetivo de reducción de residuos textiles previsto por la Unión Europea para el año 2025 y, de esta forma, reducir notablemente el impacto medioambiental de la industria textil.

Un impacto que actualmente no es nada baladí. La fabricación de un kilo de fibra de poliéster, por ejemplo, consume 108 kW por hora, 21 litros de agua y emite 3,3 kilos de dióxido de carbono; mientras que se necesitan más de 1.500 litros de agua para fabricar un kilo de algodón. ¿Dónde van a parar estos residuos? Las piezas en buen estado se recuperan para su reutilización y se distribuyen nacional o internacional por entidades como Cáritas (que recoge el 41% del total de residuos textiles) o Humana (16%). Las ropas que, por uno u otro motivo, no pueden ser reutilizados pero sí reciclados se destinan a la fabricación de trapos o materiales aislantes. Las que no pueden ser ni recicladas ni recuperadas, se destinan a valorización energética.

 

RECICLAJE TEXTIL UN PROCESO COMPLEJO

La innovación tecnológica se hace, por lo tanto, especialmente imprescindible a la hora de optimizar los procesos de reciclaje de los residuos textiles, frecuentemente muy complejos por la combinación de diferentes materiales y confecciones en las prendas. Una optimización que pasa por realizar una correcta clasificación de los residuos textiles atendiendo a su composición, tal como ya se realiza actualmente con los plásticos, gracias a equipos de última generación de tecnología NIR e Inteligencia Artificial, como el Ecopack y Ecopick de PICVISA. Estas soluciones ópticas permiten, entre otras funciones, clasificar y separar automáticamente varias tipologías de materiales, por composición, color o forma, en el caso de los residuos textiles algodón, poliéster, viscosa y otras fibras. Además, las soluciones PICVISA ya están disponibles para implementarse en ambientes de recogida indiferenciada como es el esquema actual.

El reciclaje textil se perfila, sin duda alguna, como el primer y fundamental paso para conseguir que la segunda industria más contaminante del planeta empiece su transición hacia la sostenibilidad.

La industria textil ya se está empezando a adaptar a esta transformación hacia un modelo de negocio basado en más que las modas, colores y resultados. El nuevo concepto que inspira al sector es la responsabilidad medioambiental, social y económica. Este modelo más regenerativo y restaurativo apuesta por la calidad en vez de la cantidad y tiende a alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Una transición sostenible que pasa por optimizar el ciclo de vida de las prendas, una mayor circularidad del sector, la existencia de políticas educativas, cambios en el comportamiento en los consumidores y mucha innovación tecnológica.

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