Calentamiento global, emergencia climática, escasez de recursos, acumulación de desechos… Nunca el reciclaje había sido tan imperativo. Tras la fiebre del plástico y con sociedades que generan millones de toneladas de residuos anualmente, los gobiernos de distintos niveles han tenido que tomarse en serio la gestión de los residuos y ejecutar un proceso de reciclaje que permita la economización y recuperación de los recursos. ¿Cómo se está consiguiendo?

 

El ciclo del reciclaje

El proceso del reciclaje no es – para nada – simple. Se trata de un ciclo en el que intervienen múltiples actores, todos con un papel clave para que se complete con éxito. Desde las compañías que fabrican el envase o componen el material y las que lo utilizan marcándolo adecuadamente; pasando por el usuario que adquiere y consume los productos; hasta las instituciones que estructuran su plan de gestión de residuos recogidos y tratados en plantas de selección y las empresas recicladoras.

Concretamente, podemos resumir el ciclo del reciclaje en cinco etapas:

  1. El inicio se encuentra en el consumidor quien, más allá de reducir el consumo o reutilizar aquello que ya tiene (2 de las 3Rs del reciclaje), actúa reciclando la basura generada clasificándola según el tipo de residuos del que se trata y depositándola en el contenedor correspondiente.
  2. El ciclo del reciclaje se ha puesto en marcha y los residuos se recolectan para pasar a su tratamiento. Según la organización establecida en la ciudad o comunidad, algunos de los residuos reciclables más comunes son directamente recogidos de los contenedores presentes en todas las calles, otros, deben llevarse a puntos habilitados.
  3. Los residuos reciclables llegan a las plantas de selección, donde se procede a su clasificación y procesamiento.
  4. El material clasificado y compactado se envía a las plantas de reciclaje, donde se genera la nueva materia prima útil a partir de él.
  5. Los materiales reciclados se comercializan para la fabricación de nuevos productos. El ciclo del reciclaje empieza de nuevo.
 

 

Tipos de reciclaje

El contenedor amarillo es para los envases de plástico, “briks” y latas; el azul, para papel y cartón; en el verde, van los vidrios; y en el marrón, los restos orgánicos, biodegradables. El resto de los desechos van al color gris (lo que, domésticamente, se entiende como no reciclable). Y existe un sexto color, el rojo, quizás menos conocido por el ciudadano de a pie, para los restos “peligrosos”. Cada uno de estos materiales, cuenta con una planta para su reciclaje específico. Pero existen, además, otras plantas que procesan y reciclan otros materiales recogidos en otros puntos de recogida selectiva, como los componentes electrónicos, metales o, incluso, ropa.
 
Ya sólo procesando la información de clasificación de los residuos, se puede comprender la complejidad de su gestión. El material marca tanto el proceso de selección como el de reciclaje. El uso de tecnologías innovadoras en ambos puntos (hasta hace relativamente poco, dependían en gran parte de la selección manual de los materiales) está permitiendo unos mejores resultados. Reconocimiento, selección y control de calidad de materiales a través de Inteligencia Artificial, procesos 100% automatizados, acceso en tiempo real a estadísticas… El ciclo de reciclaje perfecto que se perseguía es ya una realidad.

 

PICVISA, activo en la transformación de la gestión de los residuos

Desde que PICVISA creó el primer prototipo del ECOGLASS en 2005, la compañía ha ido ampliando su catálogo de soluciones innovadoras para la selección y clasificación de materiales de reciclaje.
 
Bajo la misión de desarrollar este tipo de tecnologías bajo una mejora continua del producto que permita ofrecer la mejor solución en todo momento, la compañía trabaja día tras día para ser una de las empresas de referencia a escala global en el suministro de equipos de separación y clasificación óptica para la recuperación de materiales valorizables y la prestación de un servicio post venta excelente para los clientes.
 
Actualmente, el catálogo de PICVISA incluye las máquinas ECOGLASSECOPACK y ECOPICK y la solución deep learning BRAIN BY PICVISA. La compañía dispone del Test Center de PICVISA en Calaf (Barcelona), una planta de 800 m2 en la que se pueden comprobar y confirmar los rendimientos y producciones de sus productos en condiciones reales de funcionamiento.
 

¿Sabías que…?

– Con 8 cajas de cereales, se puede hacer un libro
– Seis briks de leche, equivalen a una caja de zapatos
– Con 40 botellas de PET, se fabrica un forro polar
– De 80 latas de refresco se crea una llanta de bicicleta